Adiós, muchachos (Au revoir les enfants)

Los agentes colaboradores del ocupante nazi, gabardinas de cuero y sombreros de ala ancha, se presentan de improviso en un internado católico. Quizá uno de esos agentes es Lucien Lacombe (Lacombe, Lucien), el protagonista de otra sensacional película de Louis Malle sobre la mudable condición humana en el paroxismo del odio, de la guerra ySigue leyendo «Adiós, muchachos (Au revoir les enfants)»

Sóc una botiga trista

A los partidarios de la libertad nos encantan las libertades pequeñitas porque son réplicas unas de otras, como en un juego de espejos, y porque todas juntas componen la LIBERTAD en mayúsculas. Una de esas libertades es la libertad de comercio, y por esa razón nos chiflan las tiendas, aunque cosa muy distinta es «irSigue leyendo «Sóc una botiga trista»

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