“Lo volvemos a hacer”. Y cumple su amenaza. Es el fatalismo que nos transmite el partido mayoritario de la derecha en lo tocante a la instrucción en español en la escuela pública. Asunto, por cierto, al que en el resto de España no se le da importancia siendo el factor angular que demuestra nuestra condición de estado nacional fallido. Nos referimos a aquellas regiones donde rigen políticas “inmersivas” en lenguas cooficiales, a poco de incluir el bable y el eonaviego (sic), lo que vale por decir, contrarias a la libertad y a la Constitución (a pesar de los enjuagues habilitantes en la materia dispensados por el Alto (también “sic”) Tribunal). Es decir, políticas restrictivas a la libre elección de lengua escolar. Nos recuerda el gabinete de la señora Prohens aquel chiste vitriólico sobre ciertas costumbres funcionariales.
Esto es un funcionario que se incorpora a su puesto de trabajo y le dice el jefe del Negociado: “Pérez, ayer no vino usted”, y Pérez le responde con aire de alma en pena: “Jefe, ha muerto mi padre”. “¿Otra vez?”, le pregunta extrañado el superior. Y Pérez replica: “Sí, jefe, otra vez”.
Hace unos días la señora Prohens compareció en un medio radiofónico y seguí con cierto interés la entrevista. Interés y abatimiento. Pues entró en escena esa inane majadería del “bilingüismo cordial”, artilugio “feijootista” por contraponer un lema más o menos ocurrente y bienintencionado a la inmersión obligatoria. Sucede que cuando están así las cosas, cuando te hacen pasar a bayonetazos bajo las horcas caudinas de la imposición, la cordialidad lingüística primaveral y evanescente del PP, cual errabunda pompa de jabón, deviene una futesa, una ñoñería… un flatus vocis. Nadamos en un estanque rodeados de cocodrilos voraces que muerden con un índice (PSI) de 5.000 quilos de presión por centímetro cuadrado, no de esos pececillos plateados, faltos de atavío, que te tiran inocuos pellizcos a los tobillos.
La petición de cuatro familias con hijos escolarizados en el CEIP Son Ferrer, Calviá, ha chocado con la frontal oposición del gobierno regional, ahora de PP y Vox, liderado por la señora Prohens. Átame esa mosca por el rabo. La petición consistía en recibir, qué osadía, escolarización en lengua española… ¡¡¡Un 25% de las asignaturas!!!… Es que los hay que piden casi cualquier cosa y se quedan tan anchos. Qué dislate. Hete aquí que el nuevo gobierno se opone en el TSJB (el Tribunal Superior de Justicia local) a tan descabellada pretensión y arguye la socorrida cantinela de que semejante propósito violenta “los planes lingüísticos del centro”. Es decir, el mismo y birrioso argumento utilizado por el gobierno anterior del mini-Frente Popular, versión insular, de Francina Armengol, esa gran estadista que ahora nos deslumbra con su fina elocuencia en la Presidencia del Congreso y que no pierde ocasión de destruir cuantas mascarillas de baratillo adquirió a la trama Koldo. En otras palabras, que el gobierno de Prohens se confunde con el saliente y le hace el trabajo sucio. De modo que los “centros” disponen de “proyectos lingüísticos” a preservar por el gobierno, pero las personas… no. Chúpate ésa.
Prohens aducía en la citada entrevista que la reversión de la inmersión liberticida no era tarea fácil, que recomendaba proceder con tiento y paulatinamente, por no generar problemas de convivencia. Fíjate tú, el «deterioro de la convivencia”, concepto que quita el sueño a los particularistas furibundos que nos meten su “convivencia”, si es menester, a martillazos. Es decir, a Prohens le da cierto apuro desairar a los sindicatos educativos, copados, como las AMPA’s (sin hache) en Mallorca y Cataluña por los nacionalistas más exaltados. Es definitivo, por si había alguna duda: Prohens no es Thatcher (también Margarita), la Dama de Hierro, plantando cara a las duras huelgas de la minería y de la siderurgia, años 80’ del pasado siglo.
Ahí no acaba la cosa. La izquierda separatista promueve una moción en el parlamento regional para reprobar al Rey, ahí es nada, al Jefe del Estado, por un quítame allá esas pajas (la “unidad” de la lengua catalana) y el PP… ¡¡¡Se abstiene!!!… He de releer la noticia porque no doy crédito: SE ABSTIENE. Han transcurrido unos días desde entonces y Feijóo no ha cesado todavía a la ejecutiva regional en pleno. También nos enteramos de que la alcaldesa de Alcudia, del PP, fleta autocares para que vecinos de su municipio se trasladen a Palma con intención de participar en una protesta contra, precisamente, eso que llaman “bilingüismo cordial”. De locos. Para que el cocido reúna todos los ingredientes, unos catalanistas iracundos amenazan de muerte a Prohens y se retratan encapuchados, bandera estrellada al fondo y empuñando armas que suponemos de juguete en una chusca escenificación al estilo etarra. Le amenazan precisamente por la política lingüística de su gobierno. Sólo que, por lo visto hasta la fecha, uno ignora cuál es el motivo de enfado de esos descerebrados, pues la doña continúa alegremente por la senda de la infamia monolingüe.
A lo que vamos. Los planes de Prohens no amparan hoy a esas cuatro familias porque el asunto ha de dirimirse, según el planteamiento “cordial”, conforme a un criterio de plazos, como en su día el aborto. Sucede que la educación de los chicos no sabe de plazos. Los escolares sólo tienen una vida, no son gatos, y su etapa estudiantil dura unos añitos apenas, hasta que se produce el preceptivo fracaso escolar o se matriculan en carreras universitarias devaluadas para acampar en concentraciones contrarias al derecho a la defensa de Israel (acto que sube la nota media), previo paso a su ingreso en las listas del INEM (ahora SEPE).
Habría de saber la señora Prohens (y de paso todo el PP) que la libertad no se demora ni difiere, que cuando se produce una vulneración de derechos, la subsanación ha de ser presente, inmediata, total y no parcial o por fascículos. Que no se confunda de escala, que la etapa docente del alumnado no es un período geológico (que para eso ya está el tren “cheolochico” de los Mallos de Riglos, Huesca). Que lo que haya de suceder en diez años, siempre que no cambien las mayorías y el proyecto “cordial” subsista y avance, no aprovecha a los examinandos de hoy. Que los padres de estos últimos no quieren que las disposiciones políticas del momento hipotequen el futuro de sus hijos porque son los únicos que tienen… y es que su futuro empezó ayer en el aula, o mejor anteayer, cuando el chico calentó el banquito con sus posaderas el primer día y pintarrajeó señoritas desnudas en el pupitre. Las rectificaciones han de sustanciarse ya mismo, porque no habrían de existir promociones de estudiantes con menos derechos que las venideras, si es que conseguimos acabar con esa chufla académica y cívica de la inmersión en lenguas cooficiales. Pues cada promoción estudiantil es única e irrepetible.
Las soluciones que, en este ámbito, fijan su base discursiva en un eje temporal, escamotean la justicia exigible porque convierten a los alumnos (ciudadanos que carecen de uso de razón suficiente y de herramientas para conocer y defender por sí mismos sus derechos) en rehenes y deudores de facturas que no les corresponde pagar, que es como endeudarse un gobierno sin recato para joderles los bolsillos y condicionar el modo de vida a futuro a nuestros hijos y nietos. Esa actitud recuerda aquello que se decía antaño para justificar primero la normalización lingüística y después la inmersión obligatoria… que tras 40 años de franquismo era comprensible que el péndulo oscilara entonces en sentido contrario y se potenciara el catalán en detrimento, qué remedio, de la lengua española. Una suerte de reparación histórica. Pamplinas, pues ese razonamiento genera miles de damnificados a los que es imposible rescatar. E incluso ignoran los propios que lo han sido: damnificados.
Pareciera que a la señora Prohens no le corre prisa alguna. No sería mala cosa que entendiera que no es la gente cabal (la que quiere la libre elección de lengua oficial para escolarizar a sus hijos) la que debe ajustarse a los plazos que marca su gobierno, que, muy al contrario, es ella la que debe ajustar sus plazos a las necesidades y peticiones de la gente cabal. Y sí, ya lo sabemos, las peticiones registradas son pocas en relación con el total de matriculaciones por curso académico, pero también lo son con relación al porcentaje de familias que optan en las encuestas por la libre elección de lengua en caso de no tener que pleitear con la administración. Pues no es plato de gusto, ni siquiera para los padres más concienciados y combativos, gastar tiempo y dinero, batallar pleitos y señalar al niño ante condiscípulos y profesores, cuando el derecho que les ampara habría de ejercitarse de suyo y sin trabas, como cualquier otro, sea el derecho al sufragio, a la libre expresión de las ideas o a rascarse el trasero en la intimidad de su domicilio.
Aquello que tantas veces nos dijeron nuestros mayores de “ponte una vez colorado mejor que cuarenta verde” no va con la señora Prohens y su gabinete. Al parecer las manifestaciones, las acampadas reivindicativas, los escraches, las huelgas de hambre o los sindicatos (“¡A las mariscadas!”) le dan terror pánico y no está hecha de la misma pasta de la señora Ayuso que ha encajado con entereza y coraje todas las mareas del mundo, la verde, la blanca, la arcoirisada, amén de sucias patadas en el bajo vientre como la de esas lonas infames con la cifra inscripta de muertos de la pandemia en Madrid que le atribuye la cuadrilla siniestra de Sumar. Será que la señora Prohens, por contraer méritos, sigue encantada la estela de sus antecesores del PP en el gobierno regional de Baleares que copiaron de Fraga la inmersión en Galicia, “tres al caldeiro”, y que ha continuado celosamente Feijóo, cuando cacique del antiguo y brumoso reino de Breogán, disimulando sus más íntimas convicciones con ese cachivache publicitario del “bilingüismo cordial”.

“Nuestros planes de bilingüismo cordial permitirán la libre elección de lengua escolar dentro de dos siglos, década arriba, década abajo… exacto, cuando las ranas críen pelo… que las prisas son malas consejeras. Primero un pie y luego el otro, para no tropezarse”.
