Tontifex Maximus

Santiago González dirige un divertido espacio radiofónico llamado “La República de los Tonnntos”. Por los micrófonos desfilan, conforme a sus méritos, personajes que disfrutan de la ciudadanía de tan torpe república. Pero falta dar con un candidato de consenso que sobrepuje a todos en su tontíceo (*) desempeño y ocupe por aclamación la jefatura del Estado. Aquí, en esta tractorada, se promociona a un formidable aspirante, David Uclés, ganador del último premio Nadal. Uclés ha dado un arreón tremendo. Se ha revelado, el joven literato, y músico también, como paladín colosal de la estulticia. Ignora este tractorista si en el capítulo matinal de “Es.Radio” ha tenido asiento y glosa tan distinguido pretendiente, pues no siempre puede uno sintonizar, como sería su deseo, el programa que da fe notarial de nuestro elenco patrio de tontos ilustres.

La cuestión es que Uclés, jiennense de cuna, ha sido galardonado por su novela titulada “La península de las casas vacías”, que trata, al parecer, de la Guerra Civil desde la perspectiva literaria del “realismo mágico”. Para componerla ha disfrutado de una beca que le ha permitido instalarse en Barcelona durante una temporada, siguiendo los pasos, admirador que es del “realismo mágico”, de aquellos autores hispanoamericanos que se establecieron en la ciudad condal al dar con un ambiente literario y editorial propicio para su profusa y desbordante creatividad. La actual es, no obstante, otra Barcelona, y salta a la vista: Uclés por Vargas Llosa.

Y, claro es, una vez en Cataluña, ha descendido sobre su cocorota, cual lengua de fuego pentecostal, la dulce melodía del más arrebatado catalanismo. Una iluminación. Ha sido una estancia breve, pero productiva, pues el autor ha caído en trance, mecido por los transportes extáticos de nuestro cautivador particularismo y se ha enamorado perdidamente de la “cultura catalana”, acaso de la literatura escrita en catalán. Cita a varios autores, uno de ellos Josep Carner, un magnífico cuentista, a decir verdad. Incluye en el billete de sus preferencias a Mercè Rodoreda, autora que goza de gran prestigio en la comarquita parnasiana de las letras indígenas. A ella debemos una novelilla, “Aloma”, de lectura obligatoria en el Bachillerato cuando mozos (ya ha llovido desde entonces, y mucho en estas últimas semanas a pesar del “cambioclimatismo” tremebundista). La protagonista, Aloma, es piropeada en español por un anónimo transeúnte y a raíz de ese suceso se hace la doña una reflexión que haría las delicias de Silvia Orriols. Aloma no se casará con nadie que no hable su lengua. Decisión que prefigura la posterior campaña “Fem fills catalans (**)”, al menos tres, pregonada por la difunta Marta Ferrusola.

Sucede, no obstante, que nuestro formidable candidato a las más altas magistraturas de la Tontísima (que no Serenísima) República, apenas pasó unos meses entre nosotros y cuesta creer que, salvo siendo agraciado con el don de lenguas instantáneo, una suerte de infusa poliglotía tal cual sucede en los casos admitidos por el Vaticano como posibles infestaciones demoníacas, haya podido degustar su paladar exquisito a los autores citados en lengua original. Cabe, pues, que Uclés echase mano de traducciones, nada objetable, para saborear semejantes gollerías con la fruición de un sibarita. Hijo dilecto de Euterpe, también es músico (un artista multidisciplinar), no sorprendería que, en apenas unas sesiones, se haya familiarizado con el alegre sonsonete de los instrumentos tradicionales de la cobla sardanista, sea la tenora, el tiple o el “flabiol” o flautín.

Entregado de hoz y coz al evento estelar diseñado por el gobierno de Pedro Sánchez, elcincuentenario de la muerte de Franco, Uclés, a pesar de su juventud, ha tenido a bien sermonear al paisanaje con una batería de diatribas contra el dictador, haciendo especial hincapié en su abulia erótica, en su inapetencia sexual. También en la sorprendente y prolongada permanencia en el poder del interfecto, habida cuenta de su incultura e incompetencia, tanto militar como política, en opinión del novelista. Nos agasaja, asimismo, con una teoría de vectores contrapuestos entre el matriarcado propio de las comarcas rurales, como sucede en Galicia, y la predominancia patriarcal en las zonas que han asistido a un notable desarrollo de la burguesía, que sería el caso de Cataluña. Trabadas perlas de su propio santiscario que, difícilmente, hallarán parangón en los discursos de otros postulantes, por muy distinguidos y capacitados que sean y estén, a la jefatura republicana… como no sea en los del ministro Urtasun (“Tontasun”) que, para mayor inri, lo es de Cultura.

Uno se pregunta si el bueno de Uclés, para documentar su novela guerracivilista, y durante su estancia en Cataluña, se dio un paseo por la calle de San Elías y visitó el tramo de mazmorra de la antigua checa “regentada” por la CNT, anexa a la iglesia de santa Inés, donde la superiora de las carmelitas de Barcelona, Apolonia Lizárraga, fue aserrada viva por milicianas anarquistas y sus restos arrojados a una piara de cerdos para eliminar los restos de los “facciosos” asesinados (“¡Hay chorizos de monja!”, que así se pregonaba el género tras la matanza porcina). Ahí estuvo este tractorista, hace unos años, en un acto de homenaje a las víctimas presentado por el profesor Barraycoa, pero ignoro si la iglesia diocesana, tanto o más desmemoriada que las sectarias leyes sobre el particular promulgadas por los gobiernos de ZP y de Pedro Sánchez, permite el acceso en la actualidad. Acaso se acercara Uclés a la cementera Asland, en Montcada i Reixach, donde los “combativos” milicianos del Frente Popular en la retaguardia se deshicieron de más de un centenar de cadáveres de civiles represaliados haciendo uso de sus hornos… anticipándose en unos años a los métodos industrializados de los campos nazis de exterminio. El glosario podría ser mucho más extenso, pero considero que estas dos exquisiteces satisfarán el fino morro de Uclés.

Al recibir el premio literario, se lamentó amargamente del gran desconocimiento de la literatura “catalana” (en catalán) en “el resto de la península”, según palabras textuales. Que sea desconocida, se lo concedo, pues gracias a los memorables planes de estudio perpetrados por la izquierda contra España, las sucesivas promociones de alumnos ignoran nuestros clásicos, un Góngora, un Quevedo, también a los contemporáneos, creyendo que Jovellanos, Larra e Iriarte forman la línea medular del Rácing de Santander. No sabiendo palabra de los hermanos Manuel y Antonio Machado, nacidos en Soria según nuestro doctísimo Presidente, de Delibes o de Álvaro Cunqueiro, qué cojones les vas a contar de Vinyoli o de Espriu allende nuestra región, por citar dos notabilísimos exponentes de la poesía en catalán. Tan ilusorio como pretender que el oficialismo cultural de la Cataluña ultranacionalista, de cuyas ubres mama Uclés con glotonería, considere catalana la magnífica obra poética y ensayística de Juan Eduardo Cirlot por estar compuesta en español. Considerando que las escuelas de titularidad municipal de Cataluña se han desprendido en estas últimas décadas de la mayoría de los volúmenes de literatura española que antes contenían sus bibliotecas, no por el procedimiento crematorio de la cementera Asland, si no empacándolos y mandándolos a Sudamérica con franqueo postal de baratillo como “impresos para la difusión de la cultura”, no parece que el mecanismo de reciprocidad goce de sólidos cimientos.

Pero, lo más chocante de su tontíceo parlamento interesa a una cuestión geográfica. Toma Uclés, como referencia, “la península”, extendiendo al vecino Portugal, también a la colonia británica de Gibraltar, el dramático desconocimiento de figura tan egregia como Mercè Rodoreda. Cabe que las grandes luminarias de las letras lusas como Luís de Camoens, Fernando Pessoa o Lobo Antunes, le hagan sitio para que la autora de “Aloma” no tenga necesidad de abrirse paso entre ellos a codazos. Claro que, lo que vale para Coimbra, Oporto o Lisboa, no vale, se entiende, para las islas Azores o Madeira, y lo mismo para las Canarias (esto es, eso que llaman “Macaronesia”), Ceuta y Melilla. Ni siquiera para el archipiélago balear. Quedan excluidas, pues, las provincias insulares. Ellas se lo pierden… o no, que diría el cachazudo Rajoy.

Me temo que a Uclés, tras visitarnos, becado a mantel y cuchillo, se le han pegado, el virus es muy contagioso, esos automatismos progres de uso común en Barcelona. Cualquier fórmula, por inapropiada y patética que sea, antes que decir España, no sea que se le abrase la lengua. “Península” y “Estado español” son las más socorridas. Y es que por estas latitudes la mansueta intelectualidad del régimen catalanista piensa y actúa como si Franco no hubiese muerto aún, a pesar del cincuentenario de marras. Una cosa es segura, y acabamos, nuestro candidato, David Uclés, es tonto a pieza bloque lo mismo en Cataluña que en el resto de la península, en Funchal, Canarias o Mallorca, incluido el islote de Sa Dragonera, al copo de vivaces y simpáticas lagartijas, de las que toma su nombre.

(*) Neologismo de este tractorista del que permite su libre uso sin reclamar regalías de autor. Significa “tontíceo”, se desprende del contexto, “tonto en grado superlativo”. “Tontérrimo” sería también una bonita opción

(**) “Tengamos (por “hagamos”) hijos catalanes”

Hola, soy David Uclés, y éste es el mensaje que os doy: “tonto es el que dice tonterías”… la frase es de mi amiguito Forrest Gump, que es mi fuente de inspiración. Y es verdad, lo mismo en Jaén que en Ripoll, que son peninsulares, pero no vale para Mahón o Teguise, que están en unas islitas, gñ, gñ… ¿Por qué me llamarán “el tonto de la boina”?

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